
En los empleos siempre hay una actividad de suma importancia que se debe realizar en ciertos momentos, el reclutamiento. Cada lugar de trabajo puede tener sus propias políticas en cuanto esta situación, pero siempre se contará con dos opciones: realizarlo de manera interna o externa, con todo lo que implica cada forma.
El mayor activo de cualquier empresa o negocio siempre serán sus trabajadores, de modo que se debe ser bastante flexible a la hora de escoger a los candidatos. En este sentido se cuentan con opciones que ofrecen distintos beneficios y que permitirían aprovechar nuevos talentos o trabajar como ya se está acostumbrado. De igual forma pueden surgir algunos inconvenientes, por lo que hay que hacer un balance entre los dos para ver cual es conveniente en cada caso.
Ventajas del reclutamiento interno.
Conocimiento previo.
Uno de los mayores beneficios que ofrece esta opción se da porque ya se conoce a las personas y se sabe a la perfección cómo trabajan. De cierta forma esto garantiza que con empleados destacados se tenga el mismo resultado en un nuevo puesto, por lo que en la mayoría de los casos es una decisión fácil de tomar.
Proceso más rápido.
De igual forma, debido a que ya se conoce a la gente, ya se tiene su información e incluso ellos mismos conocen los trámites, todo esto genera un ambiente más ágil donde podrían ser necesarios sólo unos días para empezar. En este sentido también se ahorra la búsqueda o en su defecto, la espera de aspirantes.
Candidatos con bases.
Un detalle importante también tiene que ver con la experiencia que tienen las personas que ya trabajan en una empresa, porque no es necesaria la capacitación e incluso puede haber más eficiencia cuando ya se conoce al equipo de trabajo o se saben a la perfección las reglas de cada organización.
Se promueve la competencia.
En un ambiente donde se puede crecer profesionalmente la competencia se desarrolla y permite el crecimiento tanto de los empleados como de las empresas. Sabiendo que es posible tener un mejor puesto, ganar más dinero y en general, crecer, la gente puede poner más de su parte para ser tomados en cuenta en este tipo de reclutamiento.
Menos costoso.
Como se trata de personal que ya está contratado se ahorran muchos pasos que a la larga pueden significar una gran cantidad de dinero. No se tiene promoción de los puestos disponibles, el tiempo de las entrevistas se utiliza en otra actividad y no hay necesidad de hacer una capacitación, además de que se evita por completo el riesgo de gastar todos estos recursos y aún así no encontrar el perfil adecuado.
Desventajas del reclutamiento interno.
Número limitado.
Uno de sus mayores problemas es la cantidad de aspirantes que se tienen en este proceso, ya que si busca algo en específico, probablemente se deba a que no se cuenta con esto desde un principio. En lugares pequeños esto se nota más porque son muy pocos los que tienen la posibilidad de ascender.
Se cierra la puerta al talento nuevo.
Un aspecto muy importante que se deja de lado al optar por esta alternativa es la falta de empleados con ideas nuevas. Tarde o temprano se tiene que dar un cambio generacional que permita adaptarse a los tiempos y garantizar el futuro, pero de forma interna se cierra esta posibilidad.
Se deja un puesto libre.
También hay que tomar en cuenta que cuando un trabajador acepta un nuevo puesto deja el que tenía sin ocupar, por lo que de todas maneras se tiene que considerar traer a alguien más o estar preparado para realizar actividades extra debido al elemento faltante.
Ambiente negativo indirecto.
Esto tiene mucho que ver con la competencia, ya que si bien ésta se puede desarrollar de forma correcta, también puede suceder lo contrario, porque con la posibilidad de crecer profesionalmente y hasta de mejorar el estilo de vida las personas pueden recurrir a prácticas negativas, o el simple hecho de buscar ser elegido generaría más presión en el trabajo.
Ventajas del reclutamiento externo.
Ideas y experiencias frescas.
Prácticamente es el principal punto para considerar esta opción, ya que llegan personas jóvenes, con talento y potencial para desarrollar y que puede beneficiar tanto a ellos como cualquier empresa. En lugares donde se quiera dar un toque más moderno, se quieran adoptar nuevas metodologías de trabajo o donde se busque conectar con generaciones más jóvenes esto resulta ideal.
Muchos candidatos.
Otro detalle tiene que ver con el número de aspirantes que pueden llegar a una sola oferta, porque en tiempos donde a veces es difícil conseguir un empleo se tiene la oportunidad de ver a los mejores compitiendo por una plaza. En este sentido siempre habrán distintos currículos para elegir el mejor perfil.
Permite un cambio generacional.
Esta alternativa permite renovar el talento en empresas donde los empleados están por jubilarse o donde simplemente ya son muy viejos. Hay casos donde ciertos lugares están tan cómodos con su estado actual que no se dan cuenta que podrían mejorar o que en muy poco tiempo sus elementos con más antigüedad se irán.
Desventajas del reclutamiento externo.
Proceso e integración largos.
Uno de sus mayores inconvenientes es el tiempo que lleva completar todo este proceso, porque va desde la publicación de las ofertas, hasta la posterior capacitación y adaptación de la gente. Si bien hay instancias que se pueden acelerar, esto implica ser menos estricto con los requisitos y disminuir el nivel del talento.
Costoso.
A diferencia de su contraparte, es una tarea que requiere más gastos porque se toman en cuenta desde los tiempos de las entrevistas, hasta los periodos de prueba que en algunos casos son pagados y no garantizan que un aspirante se adapte y se quede.
Existe un margen de error.
Otro detalle importante a considerar es la posibilidad de no encontrar a nadie con los requerimientos adecuados para el puesto o de elegir incorrectamente al candidato y darse cuenta una vez que se haya cometido un error. Si bien en las entrevistas se puede analizar desde los grados educativos, la disciplina e incluso la dedicación, siempre existe ese pequeño margen de que entre alguien que no se adapte correctamente, que no sepa hacer nada o que incluso genere un mal ambiente entre sus colegas.