
Cuando observamos objetos, ya sean inanimados o vivos, generalmente suponemos que permanecen en un estado estático. Pero no siempre es así; todo lo que nos rodea puede cambiar de movimiento, posición o dirección. Entender las razones de estos cambios es importante para comprender el mundo y su funcionamiento, pero sobre todo, los elementos que tienen cierta influencia en las cosas a nuestro alrededor.
¿Por qué se mueven las cosas?
Los objetos de nuestro mundo existen en estado de reposo o en movimiento constante, pero hace falta una fuerza para alterar su estado. La gravedad, por ejemplo, desempeña un papel importante en los movimientos de los objetos de nuestro planeta. Ésta, junto con el campo electromagnético, influye en todo, desde una minúscula semilla apoyada en el suelo hasta el enorme planeta mientras gira alrededor del sol.
También tenemos a la inercia, que es una propiedad de los objetos que se resiste a un cambio cuando éstos se estén moviendo. Un objeto en reposo permanecerá así a menos que actúe sobre él una fuerza, mientras que un objeto moviéndose continuará en línea recta a menos que actúe sobre él otra fuerza que lo detenga y lo devuelva al estado original.
Todos estos elementos, ya sean gravitatorios, electromagnéticos o de cualquier otro tipo, son los que determinan las trayectorias de las cosas en el universo.
La interacción de la materia entre si.
Con lo ya mencionado, podemos preguntarnos, ¿qué hace que estos factores externos actúen sobre los objetos? En muchos casos, es el resultado de interacciones entre distintos objetos o sustancias. Por ejemplo, si haces rodar una pelota por una mesa, la pelota está experimentando fricción, es decir, el factor que se opone al movimiento entre dos superficies en contacto. Esta fuerza de rozamiento es la que finalmente frena la bola y la lleva a detenerse.
Otros factores que pueden provocar cambios en el movimiento o la posición de un objeto son la resistencia del aire e incluso los campos magnéticos. En algunos casos, los cambios de posición pueden ser el resultado de acciones intencionadas tomadas por los seres vivos. Por ejemplo, una persona puede aplicar una fuerza a una pelota dándole una patada o lanzándola, haciendo que se mueva en una dirección determinada. O un conductor puede girar el volante de un coche para cambiar el sentido de la marcha.
Como vemos, se trata de acciones simples que tomamos a diario, pero que detrás tienen varios principios basados en las leyes de la física. Tal vez no los podamos ver, pero influyen en muchas acciones y le dan sentido a muchas cosas que suceden a nuestro alrededor.
Fuerza gravitatoria.
La gravedad es uno de estos elementos que afectan al desplazamiento de los objetos. La atracción de los planetas y las estrellas hace que las cosas se muevan hacia ellos y esto es lo que hace que orbiten a su alrededor. En el caso de la Tierra, es lo que hace que nuestros pies permanezcan en el suelo cuando caminamos.
Fricción.
La fricción es otra fuerza que afecta al movimiento de un objeto. Ésta actúa como un factor de resistencia entre dos superficies que están en contacto. Cuando un objeto se desplaza sobre una superficie, la fricción entre ellas reduce su velocidad y, finalmente, detiene por completo el desplazamiento.
Inercia.
Puede definirse como la tendencia de un objeto a resistirse a cualquier cambio en su estado de movimiento. Explica por qué algo sigue moviéndose en línea recta cuando no se ejercen otras fuerzas sobre él y por qué se tarda más en detener un objeto que se mueve rápido que uno que se mueve despacio. La cantidad de inercia que posee un objeto depende de su masa; las cosas más pesadas tienen más inercia que las más ligeros.
Momento.
El momento es una medida de la masa de un objeto multiplicada por su velocidad; describe cuánta energía posee un objeto en movimiento. El impulso influye en la dirección y velocidad de las cosas, así como en su capacidad para superar fuerzas externas como la fricción o la gravedad. Un objeto con mucho momento tiene más posibilidades de superar estos factores que uno con poco momento, porque tiene más energía acumulada.
Un sin fin de variables en el universo.
Al final, podemos entender que los objetos en el espacio experimentan muchos tipos de cambios y aunque no nos demos cuenta, somos parte de todo este sistema donde cada parte tiene una influencia en su entorno.
Aunque estos conceptos puedan parecer complejos a primera vista, comprenderlos nos permite darle sentido a un sin fin de fenómenos a nuestro alrededor, por lo que resulta bastante interesante para todos.
Con cada descubrimiento, se revela una nueva capa de complejidad, que se añade a la intrincada red de interacciones que dictan la naturaleza de la materia en el universo. Desde las leyes de la física hasta las acciones intencionadas de los seres vivos, hay innumerables factores en juego, cada uno con sus propios efectos e implicaciones únicos.