
A todos alguna vez nos ha pasado que en el momento menos pensado empezamos a realizar una acción involuntaria conocida como hipo y que a pesar de no ser nada grave puede hacernos pasar un momento vergonzoso.
Saber porque sucede esto también nos puede ayudar a evitarlo ya que durante una conversación, al comer o en cualquier otra situación el hipo nos puede poner en una situación complicada. Podría considerarse un reflejo de nuestro cuerpo pero también algo que provocamos nosotros mismos por distintas razones.
¿Por qué nos da hipo?
El elemento principal por el que sucede todo esto es el diafragma, porque cuando éste se irrita genera este efecto involuntario. Son distintas las razones que afectan al diafragma y algunas pueden ser tanto físicas como mentales por lo que podemos tener cierto control de esta acción. Algunas de las causas más comunes son el comer demasiado o muy rápido, sentirse nervioso o bastante emocionado, el estrés por el trabajo, la escuela o cualquier otra situación, beber bebidas con mucho alcohol o carbonatadas, un cambio brusco de temperatura, etc.
Efecto largo y pasajero.
El hipo por lo general no suele durar mucho tiempo y como también existen algunas formas de anularlo es raro que se extienda pero pasa, y cuando sucede esto normalmente se debe a algún tipo de daño en los nervios del diafragma, lo que se puede deber a un elemento extraño lastimando el oído o también a simplemente tener la garganta irritada.
Remedios para detenerlo.
Existen algunas creencias populares sobre el hipo y la forma de evitar que esto suceda, pero el problema de todo esto radica en que no son métodos comprobados y aunque funcionen para ciertas personas, es posible que para otros no se tengan los mismos resultados.
Pararse de cabeza y ser asustado son algunas de las formas que no se sabe a ciencia cierta si funcionan o no y aunque se pueden intentar, no es algo fácil de realizar ya que la primera forma requiere de equilibrio y fuerza y para la segunda no hay tanto impacto cuando ya se sabe que a uno lo quieren espantar.
Uno de los métodos que al parecer son simples y bastante efectivos es aguantar la respiración por algunos segundos o respirar en una bolsa de papel. El principio radica en el dióxido de carbono ya que ambos métodos hacen que el CO2 se acumule en los pulmones, lo que provoca que el diafragma se relaje y por ende, el hipo se detenga.
Si bien este efecto se puede presentar sin aviso, como vemos no es algo de lo que debamos preocuparnos. Es una situación curiosa que pone a prueba la imaginación de la gente para idear formas de detenerlo y que además sirve para romper el hielo cuando no hay nada más que decir.
